Después de la cúpula de la Torre de Los Moreno la fotografía más emblemática de Ribadeo es sin duda la panorámica de los arcos de las Catedrales. Y si me apuran yo diría que más, al menos a nivel internacional.

Yo que tuve la suerte de nacer y criarme  a un par de kilómetros de su entrada voy a contarles algo que seguramente les aporte nuevos datos y nuevas visiones sobre tan espectacular arenal. Verán:

 

La playa realmente se llama  Carricelas y así la conocen los más viejos de la Devesa y Reinante aquellos hombres que la pesca y el marisqueo fueron parte importante de sus vidas y que gracias a las innumerables horas de paciencia y sacrificio se convirtieron en magníficos conocedores del litoral. Hablo de Cundo, O Francés, Cafú, Gerardo do Caminero, José do Moco…y tantos otros más que demostraron su maestría en la pesca de rivera con un absoluto respeto por el medio. Incluso hoy Carlos do Rey, Gasalla de la Citroen o Frá bien podrían impartir lecciones admirables cargadas de contenido y con absoluta autoridad, en las artes mencionadas.

Avalan también el nombre en cuestión  los mapas militares o los levantamientos topográficos precisos de mediados del pasado siglo así como la última aeroguía publicada por Planeta donde figura el nombre de Carriceras a la altura de los magníficos arbotantes rocosos.

Aunque algunos la llaman Augas Santas;  y otros A Malata cualquiera de esos nombres no se ajustan a la verdad pese a que su uso se hace cada vez más frecuente. Voy por tanto  a intentar aclarar estos pormenores.

“Malato” en la Alta Edad Media significaba leproso, “el que sufre el mal”. Es sabido que en la mayor parte de los pueblos y villas de nuestra tierra nunca faltan “el barrio de los malatos”, “la malateria” etc. Lugares con clara referencia a los espacios donde se relegaba a los pobres enfermos aquejados de lepra. Pues bien, justo en el límite de los concejos de Barreiros y Ribadeo desemboca un riachuelo y al margen derecho del mismo hay unas cuevas con entrantes y salientes donde posiblemente vivían los últimos días de sus vidas aquellos desgraciados. Me imagino que comerían lo que buenamente los vecinos les daban y  el mar les ofrecía. Agua tenían la del río además de una fuente fresca que brota en el lugar por entre las rocas y guijarros. Cuando éramos muchachos y estábamos pescando por las calas y postas próximas acudíamos al manantial a saciar nuestra sed y a refrescarnos. Hace muchos años que no bajo al lugar. Espero que la fuente siga en su sitio igual que los arcos y cavernas, casi desconocidas, de la Malata. ¡Que entrañable y magnífico recuerdo de juventud…!

Ya en el mar a tiro de piedra de las formaciones rocosas antedichas hacia el naciente están “As Augas Santas”. Suelo pedregoso e irregular cargado de algas entremezclado con pequeños bancos de fina arena. Área de cría y abrigo de gran cantidad de especies que entre su bosque vegetal encuentran comida y cobijo.  Y al fondo un islote, “A Pena dos Corvos”  Formidable baluarte que protege al conjunto de las embestidas de los temporales y de los golpes de mar. ¡Fantástico y sobrecogedor espectáculo cuando sucede…!

 

Caminando hacia el este si tenemos mareas vivas y con mar baja pasamos la cala de “O Caneiro das Augas Santas” y a continuación la playa objeto de este escrito  a la que llamaremos “Las Catedrales” por aquello de que “…el uso impone costumbre”.

No es necesario indicar cual es el motivo de su nombre. Los sorprendentes arcos rocosos cavados en la roca por un mar sin piedad asemejan a los arbotantes góticos de una catedral. La cuestión es ¿Desde cuado se llama Las Catedrales?. ¿Quién rebautizó al arenal?.

Sobre este asunto creo que puedo aclarar algo.

Que yo recuerde  debió de ser por el año 1967 ó 1968- yo tendría diez u once años-  cuando lo oí por primera vez. Fue a D. Juan Bazarra intendente del campamento del Frente de Juventudes ubicado en A Devesa. Después otros mandos Carlos Palacios o el asistente médico (Practicante) Señor Cora lo utilizaban con frecuencia pero eso si, en singular  “La playa de la Catedral”.  Estoy seguro del asunto pues me llamaba tremendamente la atención que aquellos señores hablasen de una catedral en la playa cuando realmente la más cercana que yo conocía estaba en Mondoñedo y otro asunto de su conversación que me intrigaba era cuando se referían al monte Comado y lo llamaban “Monte de la tortilla” alusión clara al  menú de los chicos acampados disfrutaban cuando subían a su cima.

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Por aquel tiempo el cura párroco de Reinante D. José Villarino Lodos vivía en mi casa en un anexo que todavía hoy le llamamos la casa del cura. Siempre que el clérigo  hablaba con turistas y visitantes alojados en Casa Amadora  recomendaba la “…playa de los arcos” elogiando sus percebes y camarones cogidos en sus grutas y que preparaba mi abuela. Por cierto entre los chicos de A Devesa era bastante común ir a buscar con un saco palomas y pichones que criaban en las bóvedas  y después prepararlas con arroz en una de las tabernas del pueblo.

Andando el tiempo ya establecida la democracia y transferidas las competencias en materia de turismo a la Xunta de Galicia, la Conselleria de Turísmo Xuventuide e Deporte edita el primer póster publicitario de los arcos que daría la vuelta al mundo. Promovido y gestionado por D. Francisco Diaz Rey conocido como Pancho Ledo a la sazón  Director Xeral de Turismo.

El trabajo de Pancho Ledo y el incesante bombardeo a nivel de allegados y amigos del Ex Presidente Calvo Sotelo fueron los detonantes, a mi modo de ver, de este fenómeno de Las Catedrales  que en algún artículo posterior analizaremos desde el punto de vista turístico y técnico.

Este es pues el origen, según mi conocimiento, del nombre de Playa de Las Catedrales, antes Carricelas y también “Os Ollos de Xangalo”. Supongo que Catedrales será por muchos años pues la gente de ese modo la conoce.

Solo me resta agradecerles la paciencia en la lectura de este escrito esperando que les fuese de ayuda.

 

Juan Ramón Canabal

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